Cathaysa lleva 26 años en la Armada. Es coach de alto rendimiento y ha desarrollado la Neocodificación: la primera metodología que enseña a las directivas a leer los escenarios de poder que las rodean con la misma precisión con la que un militar lee el territorio.
Muchas profesionales llegan a las reuniones más importantes con argumentos sólidos, cifras impecables, el respaldo de sus equipos y una trayectoria difícil de cuestionar. Sin embargo, en numerosas ocasiones, al salir de la sala perciben que algo no encaja. La decisión parecía estar tomada antes incluso de que comenzara la conversación. Las conversaciones realmente influyentes tuvieron lugar en otro contexto, en otro momento y entre otras personas.
Para Cathaysa, esta situación no responde a una falta de capacidad. Es lo que denomina “ceguera de escenario”: operar con pleno rendimiento dentro de un campo de visión incompleto. Se trata de un patrón que lleva años identificando en directivas que acuden a ella con resultados extraordinarios, pero también con una sensación recurrente y desconcertante: la de estar participando en el juego sin conocer todas sus reglas.
Ceguera de escenario. Tener toda la capacidad y no ver el tablero completo en el que se está jugando. El rendimiento es impecable; la lectura del entorno, incompleta.
Jugar sin el manual: La experiencia de operar en entornos de poder masculino con todas las habilidades pero sin el código de acceso que otros tienen desde el primer día.
Cathaysa sabe exactamente de dónde viene ese manual. Porque ella lo lleva leyendo 26 años. Militar en activo en la Armada, con una trayectoria que arranca en destinos a flote, continúa durante seis años en una unidad operativa y la sitúa hoy en la secretaría de un Alto Cargo, ha construido su carrera entera en uno de los entornos más masculinizados que existen. No como observadora externa. Desde dentro, en el terreno y en los despachos donde se toman las decisiones que importan.
“Aprendí a descifrar el código no escrito que hace que te incluyan en el plan sin perspectiva de género.”
Lo que aprendió en esos 26 años no está en ningún manual de liderazgo. Está en la observación sistemática del territorio, en descifrar qué mueve a la energía masculina, en entender que las reglas escritas y las reglas reales raramente son las mismas. Y en comprender que las decisiones importantes de cualquier organización rara vez se toman dentro de la sala. Se toman antes, en conversaciones informales a las que no todas tienen acceso. Preparar el argumento perfecto para la reunión es necesario. Pero no suficiente.
Cuando Cathaysa terminó sus estudios de coaching ontológico y estratégico y comenzó a profundizar en neurociencia y patrones de comportamiento humano, algo encajó. Las mismas dinámicas que había aprendido a leer durante más de dos décadas en el ejército se repetían, con otros nombres y otros uniformes, en las juntas directivas, las negociaciones corporativas y los entornos políticos donde se movían sus clientas. Los patrones eran los mismos. El código, también.
Así nació la Neocodificación: una metodología que fusiona la observación táctica militar, el coaching de alto rendimiento y la neurociencia del comportamiento para enseñar a sus clientas a leer en dos direcciones simultáneas.
Las dos direcciones de la Neocodificación:
Hacia adentro: descifrar el propio código, los patrones propios de comportamiento y decisión.
Hacia afuera: descifrar el código de los demás, las dinámicas del entorno, las conversaciones que no se dicen en voz alta.
“La mayoría de programas de desarrollo personal te piden que te mires hacia adentro”, explica. “Yo invito a mis clientas a mirar en dos direcciones al mismo tiempo. Porque ella no vive en una burbuja. Vive en escenarios de alta complejidad humana.”
El proceso que propone es deliberadamente estructurado: primero el contexto y los objetivos, luego la metodología, después el diagnóstico de situaciones y personas, y finalmente las decisiones sobre cómo actuar y cómo comunicar. “El ser humano necesita orden, estructura y claridad para poder etiquetar los conceptos y sacar conclusiones”, dice. Sin paja. Sin distracciones. Con pasos tangibles.
“Moverse en entornos de alta complejidad sin leer los códigos que operan en ellos es como jugar una partida de ajedrez mirando solo tus piezas.”
Sus clientas ya son extraordinarias cuando llegan a ella. Tienen formación, tienen resultados, a menudo tienen también estudios de coaching. Lo que buscan no es arreglarse. Es acceder a esa capa más profunda de la observación que hasta ahora se les escapaba. “Si coges el teléfono para ponerte en contacto conmigo”, dice Cathaysa, “no es porque tengas un problema. Es porque quieres dar un paso para ser mejor todavía de lo que ya eres.”
Y para eso, se necesita el manual. El que nadie dió. El que ella lleva 26 años escribiendo.
Cathaysa trabaja con clientas en modalidad online, en sesiones individuales Platinum y en programas grupales. Su metodología, la Neocodificación, puede encontrarse a través de sus redes sociales.

