¿Es mejor separarse o transformar la relación?

Amar a una persona puede inhibir el deseo hacia ella. Tener una cita secreta con alguien que despierta deseo y excitación puede poner en peligro la relación que se mantiene con una persona a la que se ama, pero por la que ya no se siente pasión.

Tener hijos puede ser una amenaza para el deseo y el sexo. Descuidar a los hijos y centrarse en el deseo íntimo pone en riesgo la salud y el equilibrio emocional de la familia.

De vez en cuando la frustración genera el impulso de buscar una solución imaginaria al conflicto del amor versus el deseo. Entonces se piensa que tal vez una relación abierta podrá funcionar. O quizás una política de secretos. O una regeneración anual del contrato. O volcarse más en los hijos.

Pero todas estas estrategias están destinadas al fracaso por la sencilla razón de que sacrificar el deseo hace crecer un vacío en las relaciones, que se compensa con más amor. O declinando el deseo hacia afuera de la relación. A un trabajo, a la pornografía, o a alguna forma de adicción que sublime el deseo para no sentirlo.

Si uno se acuesta con otra persona, pone en peligro el amor de su pareja. Si no lo hace, cree que tendrá una existencia monótona. Si mantiene una aventura en secreto, se sentirá culpable. Si confiesa su infidelidad, su pareja sufrirá y quizá la relación se rompa para siempre.

La pareja es como una sábana que nunca se llega a extender a la perfección: cuando se consigue alisar un lado, aparecen más arrugas y pliegues en el otro. Lo que el deseo exalta, el amor lo apaga. Lo que el amor eleva, el deseo lo neutraliza.

¿Cómo mantener el deseo y el amor en una relación? ¿De dónde viene el deseo? A menudo se confunde el amor con el deseo porque muchas personas han sido amadas en la infancia, pero no deseadas por sus padres. También porque se cree que la atracción sexual y el deseo son lo mismo, o que querer a alguien como pareja equivale a desearlo.

Sobre esta paradoja entre el amor y el deseo, se organizan encuentros periódicos para arrojar luz sobre la tensión inherente en la relación de pareja. Una paradoja que, curiosamente, si se sabe vivir con equilibrio y sabiduría, constituye la quinta esencia de la pareja. Convierte el plomo de la incertidumbre y el hastío en el oro del crecimiento conjunto y la libertad personal.

Los interesados pueden inscribirse gratuitamente aquí: webinar.parejayfamilia.com/laparejaevolutiva

Jonàs Gnana

Psicoterapeuta sistémico.

www.parejayfamilia.com.

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