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Eric Vanden Berghe; el impacto de la inteligencia artificial en las nuevas formas de ciberdelincuencia

Eric Vanden Berghe; el impacto de la inteligencia artificial en las nuevas formas de ciberdelincuencia
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La inteligencia artificial está transformando la forma en que se cometen e investigan numerosos delitos. La posibilidad de reproducir voces, generar imágenes realistas, manipular vídeos o crear mensajes personalizados permite construir engaños cada vez más difíciles de detectar.

Eric Vanden Berghe, abogado penalista y director de Larios Penal, advierte de que la principal novedad no reside en la aparición de delitos completamente distintos, sino en la utilización de herramientas tecnológicas para ejecutar con mayor rapidez y credibilidad conductas ya conocidas, como la estafa, la suplantación de identidad, el acceso ilícito a sistemas informáticos o la falsificación de comunicaciones.

Una de las modalidades más preocupantes es la clonación de voz. A partir de una breve grabación publicada en redes sociales o enviada mediante una aplicación de mensajería, puede generarse un audio que imite de forma convincente a un familiar, un empresario o un responsable financiero. El objetivo suele ser provocar una transferencia urgente, obtener contraseñas o conseguir información confidencial.

También se están utilizando imágenes y vídeos manipulados para simular reuniones, instrucciones empresariales o declaraciones que nunca se produjeron. La apariencia de autenticidad puede ser suficiente para inducir a error a la víctima y provocar un perjuicio económico. Cuando existe engaño, ánimo de lucro y desplazamiento patrimonial, los hechos pueden integrar un delito de estafa, sin perjuicio de otros delitos relacionados con el acceso a cuentas, la utilización de datos personales o la pertenencia a una organización criminal.

Eric Vanden Berghe señala que estas investigaciones presentan una dificultad añadida: identificar a la persona que controla realmente el teléfono, la cuenta bancaria, el perfil digital o la dirección informática utilizada. La mera vinculación de un dispositivo o de una cuenta con los hechos no acredita necesariamente quién ejecutó la conducta ni qué grado de conocimiento tenía cada investigado.

La inteligencia artificial afecta igualmente a la prueba penal. Un audio, una fotografía o un vídeo ya no deben valorarse únicamente por su apariencia. Puede ser necesario analizar el archivo original, sus metadatos, su procedencia, las posibles alteraciones y la forma en que fue obtenido y conservado.

Desde Larios Penal se insiste en que tampoco basta con afirmar de forma genérica que una grabación puede haber sido manipulada. La impugnación debe apoyarse en elementos técnicos concretos y, cuando resulte necesario, en una pericial informática que permita determinar si el archivo ha sido editado, generado artificialmente o extraído de un dispositivo determinado.

Para Eric Vanden Berghe, la inteligencia artificial no elimina las garantías del proceso penal. La acusación debe acreditar la existencia del delito, la autoría y la participación concreta de cada persona. La defensa, por su parte, debe analizar la trazabilidad de la prueba digital, la cadena de custodia y la verdadera conexión del investigado con los medios utilizados.

La tecnología puede crear una apariencia convincente, pero no sustituye la necesidad de demostrar qué ocurrió realmente. En los procedimientos por ciberdelincuencia, estafas informáticas o suplantación de identidad, el análisis jurídico debe ir acompañado de una revisión técnica rigurosa de los dispositivos, las comunicaciones y los movimientos económicos.

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